Enero va lento. Y ahí está la oportunidad.
Enero casi nunca es un gran mes de ventas.
Y no pasa nada.
En marketing industrial lo sabemos desde hace años. Las decisiones importantes rara vez se cierran en enero. El mercado está en otra cosa. Presupuestos, prioridades, ajustes internos. Pensar más que comprar.
El problema no es que enero sea lento.
El problema es tratarlo como si no lo fuera.
El error habitual es claro: intentar vender en enero como si fuera marzo, en lugar de preparar marzo desde enero. Forzar el ritmo equivocado, exigir resultados en un mes que no está diseñado para darlos.
Porque si sabes que febrero y marzo van a traer más movimiento, enero se convierte en el mes más valioso del año. No para vender, sino para preparar todo lo que va a hacer que esas ventas sucedan.
Enero no es un mes lento, es el mes para construir una ventaja competitiva. Al final, Roma no se construyó en un día, y una buena estrategia tampoco.
Si esperas a febrero para definir mensajes, campañas o enfoque comercial, cuando todo esté listo el mercado ya habrá decidido. Y entonces sí será tarde.
Por eso enero no es un mes perdido. Es un mes incómodo. Y precisamente por eso es tan útil.
Es el mes en el que puedes parar sin que te penalice. Pensar sin prisas. Construir una estrategia de marketing fuerte, coherente y bien alineada con lo que va a venir después.
En MASK lo vivimos así cada año. Sabemos que enero no valida con números inmediatos, pero sí con claridad. Y esa claridad es la que luego se transforma en tracción cuando el mercado despierta.
Si este mes se siente lento, no lo fuerces.
Aprovéchalo.
Porque quien trabaja bien enero, no necesita correr en marzo.
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